• Txema Menéndez

Cultura y desarrollo sostenible

En las últimas décadas los esfuerzos mundiales en busca del desarrollo sostenible han estado diseminados en diferentes ámbitos: derechos humanos, educación, igualdad, desarrollo, medio ambiente… El documento “Transformando nuestro mundo: Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, firmado en 2015 por los líderes mundiales para hacer frente a los grandes retos de la humanidad, aglutina todos estos esfuerzos en una sola agenda a nivel global.


Contamos con un guión único, un marco común, conocido y compartido por la mayoría de la sociedad. La Agenda 2030 y los 17 ODS que define, implican en una causa común a gobiernos, a empresas y a ciudadanos, a quienes se nos pide que cooperemos y que rememos en la misma dirección.


Los retos son ambiciosos, pero resultan esenciales para asegurar nuestra supervivencia y nuestra prosperidad colectiva. Por primera vez la sociedad civil tiene la posibilidad (y la responsabilidad) de aportar en esta transformación. Los individuos podemos colaborar como empleados en organizaciones y como consumidores.


De acuerdo con la metodología SDG Compass, los pasos para incorporar los ODS en la estrategia de una organización son:

  1. Sensibilización y formación: entenderlos para poder comprometerse

  2. Compromiso y liderazgo en la transformación: formal y hecho público

  3. Análisis a fondo de la situación actual respecto a cada uno de los ODS: dónde se tiene mayor impacto, dónde se puede contribuir mejor

  4. Establecimiento de indicadores internos e integración (innovación, alianzas). Priorización según la relevancia

  5. Comunicación (reporte) de avances, para poner en valor lo realizado y para inspirar a otros

Han pasado 6 años desde la Agenda 2030 y quedan menos de 9 años para cumplir con los objetivos, por lo que estamos en la década de la acción. En general se ha avanzado en comunicación y sensibilización, pero no se ha avanzado mucho en acción.

Además los avances han sido dispares y heterogéneos y hay que tener en cuenta que una de las bases de la Agenda 2030 es no dejar a nadie atrás. Si los avances hacia un desarrollo sostenible no son equitativos no se podrán conseguir unos resultados que nos vinculen a todos como humanidad. Hacen falta más compromisos, más alianzas y más actuaciones.


Para las Naciones Unidas el sector empresarial es fundamental para este cambio. Y para las organizaciones la Agenda 2030 no es una cuestión de buenismo, sino de competitividad a largo plazo. Una pyme debiera incorporar los ODS a su estrategia por responsabilidad como agente local, pero también por aprovechar una oportunidad de posicionarse como organización atractiva para sus clientes, para captar talento, para recibir fondos públicos, etc.

Para avanzar en la consecución de los ODS es importante la financiación (presupuestos públicos y privados), pero también la comunicación y la cooperación en la búsqueda de soluciones. Las decisiones políticas son muy importantes, por lo que la sociedad civil (empresas y ciudadanos) debe responder con comportamientos alineados con los ODS, sobre todo con una producción y un consumo responsable de productos y recursos energéticos. Aunque a veces no seamos conscientes, como ciudadanos tenemos el gran poder de decidir a quién compramos y a quién votamos.


En paralelo a las innovaciones tecnológicas y sociales necesarias para medir y reportar el impacto a nivel organización, la incorporación de nuevos objetivos en las estrategias de las organizaciones y las alianzas y el trabajo colaborativo entre organizaciones (grandes y pequeñas, públicas y privadas, de un país y de otro) hacen que el factor cultural tenga un rol esencial en los avances a nivel micro (de una organización) y a nivel macro global.


En palabras del ingeniero e investigador social holandés Geert Hofstede (1928-2020): “el futuro de la humanidad dependerá en gran parte en su capacidad de ponerse de acuerdo entre grupos de personas que piensan diferente”.


La realidad es que los 17 ODS (y las 169 metas que los desarrollan) se suelen considerar agrupados en tres vértices: el económico, el social y el medioambiental. Pero existe un cuarto vértice de la sostenibilidad, un elemento transversal al que no siempre se le da importancia: el cultural, a veces considerado el ODS 18.


En Hofstede Insights disponemos de modelos rigurosos y contrastados, desarrollados a partir de los trabajos de Geert Hofstede, que aplicamos para ayudar a nuestros clientes a mejorar sus competencias interculturales y a medir su cultura organizacional y alinearla con sus objetivos estratégicos, entre los que, sin duda, se encuentran los ODS. Si deseas más información puedes contactarnos en jose-maria.menendez@hofstede-insights.com

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