• Txema Menéndez

Estrategia, cultura y contexto de los negocios

En los últimos tiempos se habla mucho de emprendizaje, de nuevas iniciativas, start-ups y modelos de negocios. También sobre planes estratégicos, objetivos y métricas de avance. Y sobre entornos VUCA y la necesidad de ser ágil y flexible. Sin embargo se habla mucho menos obre cultura organizacional, sobre las personas que son la principal fuerza impulsora para conseguir los resultados de cualquier plan estratégico.


Una estrategia es un mapa que guía a una organización hacia los objetivos establecidos, en medio de una competencia creciente, de unos requisitos de clientes cambiantes y de un contexto complejo. Cualquier estrategia debe incluir una serie de principios o reglas que indiquen claramente cómo priorizar tareas, cómo asignar los recursos o cómo tomar decisiones bien informadas.


La estrategia ofrece criterios sobre cómo realizar las operaciones de forma eficaz, así como una serie de ventajas, como una buena comprensión de las fortalezas y debilidades, sobre los sistemas y procesos internos, sobre cómo afrontar retos y oportunidades, sobre cómo gestionar eficazmente a los empleados y sobre cómo medir el avance de los objetivos.


Por su parte, la cultura organizacional se refiere a cómo una organización concreta se comporta como un todo, de forma propia y diferente a otras: cómo se comunican normas y procedimientos, cómo se hacen las reuniones, cómo se forma y desarrolla el talento interno, cómo se ofrecen beneficios salariales y cómo se fomenta la participación de los empleados. La cultura es la forma en que todos los miembros de un equipo trabajan juntos y las interacciones y comportamientos que resultan.


Lamentablemente muchas organizaciones separan la estrategia de la cultura. Los equipos directivos tienden a centrarse tan solo en aspectos estratégicos, en temas asociados con decisiones racionales, acciones lógicas y en la dirección del negocio. La estrategia es algo visible y tangible, fácil de crear y fácil de comprender. Con frecuencia se recurre a consultores externos sobre estrategia. Sin embargo, los aspectos culturales se suelen dejar en manos de RRHH o de mandos intermedios, dada la percepción de que se trata de algo menos formal y más emocional, intangible y flexible; de que la cultura es algo intangible, invisible y difícil de comprender. Estos suelen contar en ocasiones con consultores externos, centrados en temas de específico de la función de RRHH, y no en las operaciones del negocio. Y dado que ni RRHH ni los mandos intermedios suelen participar en los debates sobre estrategia, resulta difícil que puedan diseñar la cultura organizacional que ofrezca mejor soporta a la estrategia.


Es importante darse cuenta de que la estrategia empresarial y la cultura organizacional van de la mano. Cualquier estrategia que no tenga en cuenta la cultura de la organización tiene muchas probabilidades de fracasar. Es un error considerar que los aspectos culturales son una prioridad inferior, puesto que es la cultura lo que aporta impulso y acción a la estrategia. La estrategia marca la orientación y el camino hacia el éxito, pero la cultura motiva a todos a tener un mismo propósito de impulsar el negocio.


Y un tercer elemento es el contexto operativo de cada organización. No sirve de nada pretender copiar tal cual la cultura que ha demostrado ser exitosa en otra organización, puesto que el contexto en el que actúa cada organización es único. La evaluación comparativa entre una organización y otra es como comparar peras con manzanas. Cada empresa se ve afectada de forma diferente por su situación accionarial o financiera, el marco normativo que le aplica, por la facilidad o dificultad de captar talento, por su grado de implicación en la Agenda 2030, por ejemplo. Todas estas condiciones de contorno afectan al proceso de toma de decisiones.


Cualquier organización puede fomentar una cultura organizacional sólida y emplearla para dar soporte eficaz a su estrategia. Hay que tener en cuenta que la mejor cultura para una organización es la que ella misma sea capaz de diseñar. Igual que cada persona es única, cada organización es única, pues está inmersa en su propio contexto. La cultura organizacional es un factor diferencial que establece cómo los empleados interaccionan, cómo tratan a los clientes y cómo aportan valor a clientes, inversores y a la sociedad en general. Una cultura organizacional alineada con la estrategia es una gran ventaja competitiva. Para ello es preciso prestar a la cultura organizacional la atención que se merece.


En Hofstede Insights te podemos ayudar a construir y consolidar esta sinergia entre estrategia y cultura, teniendo en cuenta el contexto operativo. Llevamos décadas colaborando con equipos directivos para analizar la cultura existente en miles de organizaciones y además ayudar a adaptarla a la estrategia por medio de modelos, herramientas y palancas para la transformación. Ofrecemos desde consultoría y formación hasta herramientas y certificaciones para ayudaros a alinear vuestra cultura interna y así lograr los objetivos estratégicos. Puedes contactarnos en jose-maria.menendez@hofstede-insights.com para hablar sobre vuestra organización y ver de qué forma os podríamos ayudar.


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