• Txema Menéndez

Gestionar equipos remotos

Actualizado: jun 27

Si gestionar equipos es complicado debido al factor humano, gestionar equipos remotos requiere nuevas habilidades. En la situación excepcional que estamos viviendo el teletrabajo se ha acelerado, pero teletrabajar y, sobre todo dirigir equipos remotos, es mucho más que enviar a las personas a sus casas y proporcionarles herramientas digitales para que sigan trabajando “como hasta ahora”.


Para gestionar con eficacia equipos remotos hacen falta competencias organizativas, nuevas competencias digitales y competencias sociales y emocionales, que no todos los directivos poseen o han podido experimentar tan a fondo como ahora.


Desde el punto de vista de tecnologías digitales todos nos hemos visto forzados de un día para otro a emplear plataformas y herramientas de comunicación para reuniones virtuales (teleconferencias, compartir pantallas, etc.), para organización del trabajo, para trabajo colaborativo, para repositorio de documentos y otras herramientas de diverso tipo. Hay que tener en cuenta que, más que la propia tecnología, lo importante es el uso que se le dé.


Ante la pérdida de la cercanía física hay que esforzarse en mantener la cohesión emocional del equipo y el sentido de pertenencia al proyecto o a la organización. Las videollamadas semanales de todo el equipo no son una pérdida de tiempo, sino una práctica muy necesaria. Es preciso olvidarse para siempre de los recursos humanos y mimar a las personas, que son las que van a sacar adelante los trabajos.


El responsable del equipo remoto debe mantener una conexión única con cada miembro de su equipo: puede construir relaciones directas, fructíferas y personales con sus empleados a pesar del teletrabajo. Es importante tener conversaciones individuales con cada miembro del equipo de forma regular y preguntarles cómo están, si necesitan ayuda, darles consejos y reconocimiento por sus aportaciones y fomentar su motivación y compromiso por medio de un apoyo y una presencia sincera. Con personas de determinados perfiles culturales hay que estar mucho más atentos a “leer entre líneas” lo que nos transmite de forma digital.



En cuanto a productividad es preciso centrarse en el objetivo final y en hitos intermedios importantes, dejando el seguimiento del día a día a la responsabilidad individual de cada persona. Más que el control diario es importante mantener el contacto personal. El responsable del equipo remoto debe confiar en su equipo, en su compromiso y en su responsabilidad, sin olvidar que según el origen cultural de cada miembro del equipo podrán tener más o menos necesidad de sentirse supervisados.


Cuando una persona está trabajando desde su casa es preciso establecer claramente horas de trabajo y horas de atención a su vida particular. En este hay que aplicar el sentido común y mantener un equilibrio entre la tarea y la relación. Pretender que las personas estén constantemente disponibles no es ni saludable, ni productivo ni justo. Esto se complica cuando hay diferencias horarias entre los miembros del equipo.


Un líder en remoto debe ser una persona capaz de influir desde la autoridad moral, el ejemplo y la credibilidad personal. En este nuevo entorno de trabajo remoto pero conectado cotizan al alza la organización, el sentido común, la confianza, la empatía, la tolerancia, la comunicación y la flexibilidad, mientras que cotizan a la baja el presentismo, el control y la burocracia mal entendida. Los responsables de los equipos remotos deben hacer que la mejora de estas nuevas habilidades sea una de sus prioridades.

Sitio web diseñado y creado por David Menéndez Ferreras (dmenendezf@gmail.com)