• Txema Menéndez

Nunca demasiado pronto, a veces demasiado tarde

Las grandes empresas y los puestos de trabajo “para toda la vida” están dando paso a nuevos modelos empresariales, con abundancia de nuevas empresas o startups, en general de base tecnológica.


En cuanto al impacto de la tecnología en el mundo corporativo podemos considerar que una organización puede funcionar bajo 4 posibles escenarios económicos:


- El escenario high tech en el que cualquier tecnología surge y se desarrolla a gran velocidad, como los robots con inteligencia artificial o los vehículos auto-guiados

- El escenario de la precisión, donde el desarrollo tecnológico no es tan rápido, pero la vigilancia competitiva y la prospectiva permiten obtener pistas sobre tendencias que se pueden aprovechar hacia el crecimiento futuro

- El escenario de repliegue, plagado de desaceleración económica y recesiones, que en última instancia es incapaz de apoyar el desarrollo tecnológico;

- El escenario de la empatía y la responsabilidad social, que fomenta la administración socialmente responsable de los avances tecnológicos. Se fomenta el desarrollo tecnológico, pero a la vez se es consciente de los peligros potenciales que puede presentar la tecnología.


En estos escenarios tan variopintos existe una demanda adicional de capacidad de liderazgo para poder cumplir con los objetivos. En el análisis y el rediseño de los procesos de negocio se tiene en cuenta la experiencia de los clientes y por eso ya no se venden coches, sino soluciones completas de movilidad, ni televisiones, sino servicios de entretenimiento en streaming. Y todo esto tiene un gran impacto en la forma de dirigir equipos y en el trabajo en sí mismo.


Por esto resulta muy conveniente considerar cómo la cultura puede permitir las transformaciones necesarias para que una organización pueda crecer en el contexto en que está inmersa. El profesor Geert Hofstede afirmaba que todas las empresas tienen una cultura organizacional, pero no todas las culturas suponen una ayuda para conseguir los objetivos estratégicos.


En los negocios interconectados del siglo XXI los individuos y las organizaciones en las que trabajamos funcionamos bajo la influencia de dos tipos de cultura:


- la cultura organizacional, que determina la forma en que se funciona dentro de una organización concreta

- la cultura nacional, que define cómo nos vemos reflejados en las prácticas de trabajo dentro de una organización


Cuando una startup comienza su recorrido en el mundo de los negocios sus promotores ponen todo el énfasis en su idea de negocio, en consolidar los aspectos tecnológicos y en refinar un modelo de negocio que permita la escalabilidad y la rentabilidad de la iniciativa empresarial.


Y solo cuando una organización ha superado el conocido como "valle de la muerte" y lo que busca es aumentar tamaño y expandir sus operaciones es cuando consideran analizar su cultura organizacional. La cultura organizacional es un mundo complejo y fascinante, aunque la mayoría de las organizaciones suelen considerarlo de forma simplista, y a menudo como un parche temporal.


Por otro lado, existen determinados contextos que fomentan el florecimiento de startups, siendo bien conocidos los casos de San Francisco, Israel, Escandinavia. La UE no es puntera en polos de innovación ni en unicornios, siendo ampliamente superada por China y sobre todo por los EEUU. Y esto se debe no solo a políticas de impulso a la innovación (I+D+i) y al emprendimiento, sino también a factores culturales (iniciativa, delegación, logro, tolerancia al riesgo, manejo de los tiempos).


Además es muy frecuente que en startups coincidan personas de diferentes orígenes culturales, por lo que la sensibilización sobre las diferencias culturales y la competencia intercultural (cómo motivar, delegar, comunicar, planificar) resultan esenciales. En el mundo de las startups el equipo promotor es aún más importante que la idea de negocio.


Este mundo de las startups arroja unas cifras de mortalidad muy elevadas. En muchos casos los promotores no son capaces de identificar las causas del fracaso hasta que ya no hay remedio. Aunque en ocasiones puede ser demasiado tarde, nunca es demasiado pronto para preocuparse por la cultura en los negocios. A lo largo de la vida de una startup sus objetivos van evolucionando, por lo que la cultura organizacional que le dé soporte y que resulte funcional para la consecución de sus objetivos debe ir evolucionando en consecuencia.



La cultura afecta a todos los aspectos de la excelencia operativa (marketing y publicidad, fusiones y adquisiciones, diversidad e inclusión). En Hofstede Insights ayudamos a organizaciones de todo tipo a integrar talento internacional y a mejorar y alinear sus prácticas de trabajo en función de sus objeticos estratégicos, haciendo que un concepto tan abstracto como la cultura resulte tangible, medible y gestionable, permitiendo de esta forma la toma de decisiones conscientes e informadas por parte de los equipos directivos.

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